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Líderes de peso como Macron, Von der Leyen, Meloni y Starmer respaldan con fuerza a Zelenski en la Cumbre de la Comunidad Política Europea. Erdogan habla de una «oportunidad histórica». Sánchez, en un segundo plano.
Canariasenportada.com / Redacción
La presión diplomática sobre Moscú se intensifica. En una demostración de unidad poco común, los principales líderes europeos se han reunido en la Cumbre de la Comunidad Política Europea para lanzar un mensaje claro a Vladimir Putin: debe sentarse a negociar con Ucrania o enfrentarse a nuevas consecuencias.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sido contundente al afirmar que “Putin no quiere la paz”, y ha adelantado que la UE ya prepara un nuevo paquete de sanciones para reforzar la presión. “No se puede permitir que la agresión marque el rumbo del continente”, sentenció.
Desde París hasta Roma, pasando por Berlín y Londres, el respaldo a Volodímir Zelenski ha sido sólido y visible. El presidente francés Emmanuel Macron habló de la necesidad de “redoblar esfuerzos para un orden internacional basado en reglas”, mientras que Giorgia Meloni defendió que Europa “no puede bajar la guardia” ante la amenaza rusa. El líder laborista británico Keir Starmer, en su primera gran aparición internacional desde su reciente ascenso, apoyó firmemente a Ucrania, asegurando que “la seguridad europea comienza en Kiev”.
Uno de los pronunciamientos más inesperados vino del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien calificó este momento como una “oportunidad histórica” para encauzar una salida diplomática al conflicto. Aunque tradicionalmente ha jugado un papel de mediador ambiguo entre Moscú y Kiev, Erdogan parece ahora inclinarse más claramente por una solución negociada bajo supervisión internacional.
En contraste, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quedó en un segundo plano durante la cumbre. Sin intervenciones destacadas ni gestos visibles de liderazgo, su participación fue discreta y limitada, lo que ha llamado la atención de varios analistas diplomáticos.
Con la guerra en Ucrania a punto de entrar en su cuarto año, y sin señales de una retirada rusa, la cumbre ha querido enviar un mensaje de firmeza pero también de esperanza: aún hay espacio para la diplomacia, pero el tiempo y la paciencia se agotan.