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En los 13 años de vida de LPA Bmusic Festival, cada jornada tiene una identidad diferente.
La electrónica: un tiro acertado en LPA Bmusic Festival
El jueves 10 tocaba experimentar con la electrónica y el festival se estrenó en este terreno con una primera edición del LPA Sound Juernes que fue claramente de menos a más: RATA, Cervatana y Ale Acosta fueron dibujando una noche diferente, de estreno, que encontró en el productor lanzaroteño su mejor momento.
RATA salió puntual y puso sobre el escenario su particular mezcla de pop rock distorsionado, humor y actitud provocadora. Daniel Sabater, a la batería, y Félix Esteban, voz y bajo, son solo dos, pero el ruido que generan es considerable. Su puesta en escena es deslenguada, gamberra y deliberadamente irreverente, con bromas, insultos cariñosos y una complicidad constante entre ambos.
Cervatana cambió completamente el paisaje. La voz de Dandy Piranha envolvió el recinto desde el primer momento con su mística tan particular y convirtió el concierto en una especie de viaje hipnótico. Vestido de negro, con su larga melena rizada al viento y una presencia escénica difícil de ignorar, Piranha funciona como un chamán que conduce al público por donde quiere.
Y entonces llegó Ale Acosta y ya reconocimos algo muy nuestro. El productor lanzaroteño, acompañado por dos músicos, ofreció el concierto más redondo de la noche a partir de El Porvenir, su primer trabajo en solitario, un álbum que mira directamente hacia su tierra y hacia el paisaje sonoro de Lanzarote. Hay electrónica, pero también hay memoria, territorio y ese latido canario que aparece en las canciones y en las imágenes que acompañan el directo.
La noche empezó con la irreverencia de Rata, se dejó envolver por el universo hipnótico de Cervatana y terminó bailando con Ale Acosta. Una primera incursión en la electrónica que, al menos en su estreno, parece haber dado en el blanco.
LPA Bmusic Festival convierte Las Palmas en epicentro del rock y el thrash metal





Si el viernes 11 hubiera habido una ruta en el mapa nacional para seguir la escena del rock, el metal y los sonidos más duros, estaba en Las Palmas de Gran Canaria. El Parque Litoral del Rincón cambió radicalmente de identidad respecto a la jornada inaugural y se convirtió en el epicentro de una noche de guitarras, distorsión, pogos y contundencia extrema.
La jornada, perfectamente engrasada y con unos conciertos que arrancaron con puntualidad, comenzó a las 19:00 horas con Loncha Velasco, y ahí llegó una de las grandes sorpresas de la noche. El quinteto salió al escenario con una fiereza arrolladora que no abandonó hasta el último minuto. Un concierto divertidísimo, con Carnaval incluido, en el que su vocalista fue apareciendo con diferentes atuendos —de rey, de torero…— para acompañar unas letras tan ácidas como irreverentes y críticas con lo que representaban sus disfraces.
Loncha Velasco puso el listón muy alto desde el principio. De esas bandas que descubres una noche y sabes que se quedan contigo.
Después llegaron los tres representantes de LPA Emer-gente, integrados entre las actuaciones principales: Endless Bridge, Bífidos y Epebo. Las tres formaciones tuvieron así la oportunidad de compartir escenario y público con bandas consolidadas y demostraron que el concurso no vive al margen del festival, sino que forma parte de su recorrido.
El turno de Bala volvió a demostrar que dos personas pueden llenar un escenario como una banda mucho más numerosa. El dúo gallego, formado por Anxela Baltar y Violeta Mosquera, ofreció un concierto compacto y contundente, alternando las voces y combinando dos estéticas muy diferentes que confluyen en un mismo punto: la potencia.
A las 22:14 llegó uno de los momentos más esperados de la noche. Ángelus Apátrida aterrizó en Las Palmas con las expectativas muy altas y respondió a ellas con un concierto de enorme solvencia. Había ganas por parte del público y también por parte de una banda que, antes de subir al escenario, había trasladado a los medios canarios su intención de ofrecer un concierto memorable.
Y lo hicieron.
La voz de Guille Izquierdo está hecha para el thrash metal de la banda, las guitarras —con sus características Jackson— y las melenas al viento forman parte de una estética perfectamente reconocible y todo funciona con una precisión que explica por qué Ángelus Apátrida se ha ganado un lugar propio dentro de la escena internacional desde Albacete.
La esperada gira del 30 aniversario de Alzheimer llevó después hasta el escenario a Def Con Dos. La mítica formación de rap metal regresaba al festival dos años después de una actuación especialmente enérgica y lo hacía con una alineación renovada en la que destaca la incorporación de Mara Gilbert como segunda voz, junto a la veteranía de César Strawberry.
La banda mantiene así ese equilibrio entre experiencia y nuevas energías que sostiene una formación con tres décadas de carretera.
Y todavía quedaba Fuet, que cerró una noche larga e intensa. Los pogos continuaron durante su actuación y la banda agradeció especialmente a quienes permanecieron hasta el final, después del descenso lógico de público tras Def Con Dos. Los que aguantaron encontraron, según quienes siguieron el concierto hasta el cierre, a una formación compacta y especialmente inspirada.
Rock, metal, thrash, rap metal y una buena dosis de talento emergente. El viernes, sin duda, el epicentro de los sonidos duros estaba en Las Palmas de Gran Canaria. Y lo hizo con una organización que funcionó, un sonido a la altura y un público que respondió desde primera hora hasta el último pogo.
La fusión de sonidos se adueña de LPA Bmusic Festival
El sábado es un día especial en LPA Bmusic Festival. El festival gira hacia una vanguardia luminosa y audaz donde el pop-rock, el mestizaje y la fusión se dan la mano para completar una cartografía musical diversa y con personalidad. Y, además, es la noche en la que se conoce al ganador de LPA Emer-gente, un título que se llevó Eco Leone con una propuesta de fusión y verbena pura y dura en la que conviven la cumbia y otros sonidos latinos.




La tarde comenzó de la manera más orgánica con Micromambo, que convirtió el escenario en una fiesta de sonidos latinos sin artificios. El resultado fue un concierto natural, cálido y tremendamente agradable, con un repertorio capaz de viajar entre generaciones a través de temas como Caballo de la sabana, La gota fría, Guantanamera o Cariñito. El público bailaba con calma, cerveza en mano, mientras el festival iba tomando velocidad. Era solo el principio de una noche que terminaría alargándose hasta bien entrada la madrugada.
Entre los conciertos principales se fueron intercalando las tres propuestas finalistas de LPA Emer-gente. El Baúl de Vagamundos aportó naturalidad y una evidente complicidad sobre el escenario sin intentar convencerte de nada; Bea Plade llegó desde Tenerife dispuesta a demostrar que tiene presencia escénica y mucho que decir; y Eco Leone apareció con algo más: un público propio que lo esperaba y que convirtió su actuación en una auténtica verbena y que reclamó su coronación.
El público siempre habla.
Y anoche habló alto.
Maika Makovski celebró en LPA Bmusic Festival sus 20 años de recorrido por el festival y volvió a demostrar por qué es una de esas artistas cuya presencia escénica te hipnotiza.
Su universo transita por los claroscuros: la ropa, las luces, la manera de esconder el rostro y esa oscuridad que forma parte de su rock. Todo contribuye a crear una atmósfera que termina envolviendo al público como un río de lava que avanza lentamente hasta engullirlo.
No todo funcionó igual. La Milagrosa no terminó de encontrar su sitio en la noche. Su propuesta resultó demasiado monótona y faltó, al menos desde el escenario, una mayor conexión con el público. El concierto se mantuvo excesivamente contenido y serio, lejos de la energía que estaba recorriendo el recinto.
Pero el concierto que más expectación había levantado era el de Alcalá Norte, única fecha de la banda en Canarias. Y el septeto madrileño no defraudó.
Hay en esta banda una mezcla muy particular de referencias culturales, ironía, filosofía, desencanto generacional y rock alternativo que les ha convertido en uno de los fenómenos más singulares de la escena española. Sus letras no siempre son fáciles de descifrar y precisamente ahí reside parte de su atractivo.
El septeto tiene fuerza, personalidad y presencia. Adelantaron algunos temas nuevos y recuperaron los que ya les han abierto un hueco propio. La sangre del pueblo sonó especialmente bien y confirmó que Alcalá Norte ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad de la escena alternativa estatal.
La noche terminó con la ironía hacia todo de Parquesvr, que puso sobre el escenario las aristas de su reciente trabajo y completó una jornada en la que el festival volvió a demostrar que no necesita transitar por un único camino sonoro.
LPA Fun Family, una propuesta diurna pensada para el disfrute intergeneracional al calor del mediodía.
El festival reservó su última jornada para transformar por completo el ambiente del recinto. El domingo 13 de septiembre, desde las 12:30 horas, «LPA Fun Family» planteó una celebración diurna junto al mar pensada para un público intergeneracional.
El ambiente distendido de esta cita festiva estuvo amenizado por el pulso desenfadado de Madafaka All Star que hizo bailar al público, a pesar del calor, con versiones Dance de grandes íconos de todos los tiempos.
El rock festivo de Los Lola y sus versiones rockeras de temas melódicos de los 70 y los 80 donde nadie se quedó sin bailar.
El repertorio popular de Nueva Línea que se pasearon con soltura y descaro por diferentes géneros y estilos musicales como cumbia, tecno-merengue, reggaeton, bachata, poplatino, salsa, etc.
La fusión costera y vitalista de El Vega Life. Un artista que no podía faltar a la edición del LPA Bmusic Festival. Este grancanario, natural de Gáldar, es conocido por su música vivaracha y por su peculiar forma de vida natural y positiva que traslada al escenario armado de su guitarra, bermudas playeras y siempre descalzo.
Las versiones pop-rock de Los Salvapantallas con una energía y potencia inigualables, pueden ser, perfectamente, la discoteca de tu vida llevada al directo. Si tienes 30 años, o un poco menos, o un poco más, ellos tienen la fórmula. Buena música, con un repertorio lleno de triunfos, ejecutada con una personalidad impropia para un grupo que se nutre exclusivamente de versiones. Es el rapto de las caderas, la fiesta de la música… es siempre el plato favorito.
Y el sabor latino y los ritmos caribeños de Aseres, producciones originales que mezclan ritmos tropicales y estilos electro-latinos con un sonido actual y lleno de energía.
Una clausura luminosa de este LPA Bmusic 2026 que demuestra la plasticidad de una convocatoria capaz de reunir a melómanos curtidos en el pogo, devotos del sonido analógico y familias completas bajo el mismo cielo grancanario.