Concierto íntimo y emocionante donde se recordó la vida musical de la reina del pop italiano
La vida siempre me sorprende gratamente y no cabe en esta crónica que les cuente, en qué circunstancias (dantescas) mi cámara Paolo conoce a Jenny Rospo.
La cuestión es que era martes 30 de enero y estábamos en la lista de invitados de la artista.
Citados en el International Dzogchen Community en Playa Paraíso; un recinto diáfano, con vistas al mar, donde abundaba la madera al estilo nórdico, ventanales por donde se fue colando el atardecer y un público que, casi en su totalidad, pertenecía a la comunidad italiana.

Pasados apenas unos minutos después de las 5 PM, Jenny Rospo pisó las tablas del escenario y abrió el espectáculo con «Piccolo Uomo» y a la memoria de todos, nos llegó el recuerdo de Domenica Berté, más conocida por Mia Martini, hermana de la también cantante Loredana Berté y una de las más reconocidas del pop italiano de los años setenta y ochenta.
Jenny es una cantante con mucha experiencia, comenzó a cantar con tan solo 7 años y a los 14 ya se presentaba a concursos de canto como el «Castrocaro Music Festival» o el «Festival de San Remo», también prestó su voz para spots publicitarios. A los 31 años emigró a Canarias y en tan solo 3 meses ya estaba cantando en hoteles y realizando también, un Tributo a Mina.

En este homenaje a Mia Martini, donde nos fue introduciendo en la vida de la italiana y sorprendiéndonos en cada canción con su amplio rango vocal, una gran flexibilidad en el pasaje entre los distintos registros y una voz capaz de combinar notas apasionadas con notas más dolorosas con gran facilidad, sofisticación y fuerte intensidad, donde no dejó a nadie indiferente y nos hizo vivir y sentir cada uno de los temas, provocándonos escalofríos y alguna que otra lágrima, a lo que el público respondía con estallidos de aplausos.

Jenny Rospo se vistió con una selección de músicos exquisitos: Kristian Soltes al piano, Daniel Lukacs en bajo, Luciano Picciotti a la batería y Austa Difarte en la guitarra; que con una excelentísima ejecución no dejó a nadie indiferente.
«Donna», «Quante Volte», «Non Finisce Mica il Celo» o «Gli Uomini non Cambiano» fueron las más aplaudidas y coreadas por el público, que llenó el recinto con su presencia y su predisposición a disfrutar una velada única donde se dieron cita los recuerdos, los sueños y la emotividad en la misma medida.
¡Brava Jenny Rospo! Desde esta columna te declaro mi admiración por hacer un proyecto con tanta profesionalidad y contenido respeto hacia la grandísima Mia.
Palabras Clave del Artículo: Jenny Rospo, Mia Martini, homenaje musical, concierto íntimo, pop italiano, emoción, legado musical.