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Baltasar Comotto visita Tenerife por segunda vez

por Soledad Fernández Muñoz
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Junto a `Polo y los Pibes de Nunca Jamás´ y `Demian Banda´ el guitarrista argentino ofreció un concierto inolvidable

Creo que todos sabemos lo difícil que es traer a artistas de otras latitudes a las islas, pero también sabemos que hay productores que se esfuerzan para complacer nuestra hambre de rock.

Uno de ellos es Carlos Alcázar, argentino residente en Gran Canaria, hombre bonachón y cercano, con una gran energía y disponibilidad para acercarnos desde estrellas del rock hasta humoristas de Stand Up; dueño también, de una sala de música en vivo «Buenos Aires Jazz Café» ubicada en Vegueta (que pronto espero conocer), que esta vez hizo otra de sus apuestas fuertes: traer a Baltasar Comotto.

Hace exactamente dos años, había estado visitando las islas junto a Gaspar Benegas, compañero y guitarrista de «Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado», donde la que suscribe, tuvo la oportunidad de hacerle una nota en el sur de Gran Canaria.

Me habían dicho que esta vez iba a ser diferente. ¡Y vaya si lo fue!

Mil vueltas tuve que dar por El Médano buscando aparcamiento, hasta que encontré uno en atomarporsaco; llegué a la puerta de Chirinstone y.… como no podía ser de otra manera, el primero que salió a recibirme fue Carlos, nos pusimos al tanto de las novedades y me invitó a ir al bar donde estaban los músicos, ahí no más, cruzando la plaza. Hacia allí me dirigí.

Me recibieron con un coro de `holas´ y ovaciones, no porque sea yo, sino porque en el grupo sentado en la larga mesa, había gente que me quiere mucho y que hacía tiempo que no veía. Por supuesto que, al primero que saludé fue a Baltasar, se acordó de mí porque a finales de febrero nos habíamos visto en Alicante (otra noche, otro backstage), me presentaron a Demian Domínguez, a Che Chango y luego sí repartí besos y abrazos a Giorgio, Sebastián y Hernán (músicos de «El Argentum» que acompañarían a Demian), a Polo y Ramón de «Los Pibes de Nunca Jamás», a Martín guitarrista de «Doctor Yao», a Tato y los demás del equipo del staff. Trajeron las cervezas y brindamos por la música. Al rato, partimos hacia el Chririnstone.

La propuesta y el planteamiento del show fue bastante acertado. Abrieron `Polo y los Pibes de Nunca Jamás´ con Polo en voz y guitarra, Ramón al bajo y sustituyendo a Paolo: Lobo Hernández en batería, y aunque el público estaba un poco tibio todavía, no dejaron de aplaudirlos y alentarlos.

Inmediatamente después y ante un silencio expectante, Baltasar Comotto conquistó el escenario. Solo él y su guitarra nos llenaron los oídos de delicadas melodías y versos Spinetteanos introduciéndonos cada vez más en un mundo onírico, cruel, maravilloso y real ¡Sí! Así, todo al mismo tiempo, como si estuviéramos montados en una montaña rusa de emociones. La mayoría de los temas que nos regaló el que fuera guitarrista de Andrés Calamaro, El Indio Solari y Luis Alberto Spinetta, pertenecían a su último disco «Empezó la Cacería».

La audiencia no se perdió detalle y escuchó atentamente envuelto en un ambiente casi ceremonial, solo rompía aquel silencio con aplausos de respeto y admiración. Comotto agradeció con dos versiones libres de conocidos temas ricoteros.

Cuando parecía que la noche se acababa, sonó el primer acorde de guitarra y nos teletransportamos a la década de los ´70. ¡Demian Band no dejó indiferente a nadie! Con Demian Domínguez en guitarra y vos, Sebastián Lazzari al bajo y Hernán Comini colmaron el recinto de blues, rythm & blues y rock que dejó a todos los presentes con la boca abierta, creando una fiesta para todos los paladares. Es innegable que con la larga trayectoria de Demian en Argentina y Europa no defraudó a nadie y nos dio una clase magistral de conocimiento musical.

Cerrando la noche subieron al escenario todos los músicos sumando al armonicista Jorge Robado (Giorgio) para regalarnos unos temazos cargados de energía y excelente ejecución donde el público estalló de alegría cerrando con una ovación y aplausos infinitos.

¿Qué más puedo decirles queridos lectores? Que soy tremendamente afortunada por haber sido invitada a un concierto de esta envergadura, a esta fiesta del rock ejecutada por músicos de calidad y de una humildad abrumadora.

¡Ojalá pronto se repita!

¡Ojalá yo esté ahí para poder contárselos!

¡Larga… larga vida al rock!

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