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Canarias a contrarreloj: el compromiso climático de los grandes municipios sigue sin despegar

por Manuel J.F.G.
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La falta de planificación real y coordinación deja al descubierto la fragilidad de la acción climática en las islas, con casi la mitad de los cabildos y ayuntamientos grandes sin planes efectivos ni estructuras claras para enfrentarse al calentamiento global.

Canariasenportada.com / Redacciòn

En un momento en el que los efectos del cambio climático se sienten cada vez con más intensidad en el Archipiélago, un informe reciente ha encendido todas las alarmas: una parte importante de las administraciones locales de Canarias aún no ha asumido su responsabilidad con la contundencia que exigen los tiempos.

El diagnóstico es claro: casi la mitad de los cabildos y los grandes municipios no han aprobado planes de acción climática efectivos, a pesar de que sus territorios ya experimentan fenómenos extremos como sequías, olas de calor o incendios forestales con mayor frecuencia. Aunque algunos ayuntamientos han empezado a implementar medidas sueltas, lo hacen sin una hoja de ruta global, lo que compromete tanto la coherencia como la eficacia de sus acciones.

La paradoja es evidente: las islas que más tienen que perder frente al calentamiento global son también algunas de las que menos están haciendo para frenarlo. Los expertos insisten en que sin planificación coordinada, objetivos medibles y estructuras técnicas específicas, la acción climática se convierte en una serie de gestos dispersos más que en una verdadera estrategia de transformación.

Además, el informe revela que la mayoría de los municipios no han reforzado sus equipos ni creado unidades especializadas para abordar estos retos. En muchos casos, las tareas recaen sobre departamentos ya saturados, sin recursos suficientes y sin asesoramiento externo. La falta de transparencia y seguimiento también empaña el panorama: pocas entidades rinden cuentas sobre sus avances ni publican sus normativas energéticas de forma accesible.

Pese a todo, hay señales de esperanza. Algunos cabildos han colaborado activamente con municipios más pequeños y han comenzado a desarrollar estrategias de adaptación o economía circular. También hay ayuntamientos que se han marcado metas ambiciosas de reducción de emisiones para la próxima década. Pero el desequilibrio territorial y la ausencia de un liderazgo regional claro dificultan que estos avances se traduzcan en un cambio estructural para todo el Archipiélago.

Canarias necesita pasar de los compromisos simbólicos a la acción real. Porque si el clima no espera, la planificación tampoco puede hacerlo.

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