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La Península se quedó a oscuras a las 11:30 hora canaria. Mientras se investiga el origen de la caída eléctrica, los ciudadanos viven las consecuencias de una infraestructura crítica colapsada.
Un lunes para recordar: la Península a oscuras
Este lunes 28 de abril de 2025, a las 11:30 hora canaria (12:30 CEST), un apagón eléctrico sin precedentes dejó sin suministro a prácticamente toda España peninsular, Portugal y Andorra, generando una crisis instantánea en sectores clave como el transporte, las telecomunicaciones, la sanidad y el comercio. Mientras que en Canarias el suministro permaneció estable gracias a la independencia de su red insular, el continente europeo vivió momentos de desconcierto, paralización y vulnerabilidad extrema. Las Islas Baleares, Ceuta y Melilla tampoco se vieron afectadas.
El fallo afectó de manera simultánea a grandes urbes como Madrid, Barcelona, Lisboa o Sevilla, así como a cientos de municipios menores, reflejando una magnitud y sincronización inéditas que apuntan a un problema sistémico en el sistema interconectado europeo.
Cronología del apagón: caos súbito y restauración progresiva
Según los datos de Red Eléctrica de España (REE), la caída de la demanda se produjo en cuestión de segundos, con un «cero energético» que dejó fuera de servicio a la red peninsular. La demanda programada a las 12:35 era de casi 25.000 megavatios (MW), pero la real acabó siendo de 12.732 MW, alcanzando un mínimo de 10.480 MW a las 13:35. Aunque hubo intentos de reenganche en torno a las 11:40 h canaria, estos fueron fallidos, y la recuperación real comenzó de manera progresiva pasadas las 13:00 h, extendiéndose hasta la noche en algunas áreas.
A primera hora de la mañana del martes 29 de abril, REE informó que a las 7:00 h ya se había recuperado el 99,95% de la demanda (25.794 MW) y que el 100% de las subestaciones de la red de transporte (680 de 680) estaban repuestas, dando por «normalizado» el funcionamiento del sistema eléctrico peninsular. En Portugal, el operador REN también confirmó que todas sus 89 subestaciones eléctricas estaban de nuevo en línea desde la noche anterior, con unos 6.2 millones de usuarios recuperando la corriente de un total de 6.5 millones de abonados.
Impacto multisectorial: transporte, comunicaciones y servicios críticos
El apagón tuvo consecuencias generalizadas en diversos ámbitos:
- Transporte: Toda la red ferroviaria peninsular quedó inmovilizada. En España, los trenes AVE y Cercanías se detuvieron abruptamente, mientras que en Lisboa el metro colapsó. Se estima que unos 35.000 pasajeros tuvieron que ser evacuados de más de 100 trenes parados en las vías, una labor que se prolongó hasta bien entrada la noche, quedando aún 11 trenes por evacuar a las 23:00h del lunes. Las líneas de Madrid-Sevilla y Madrid-Barcelona fueron de las más afectadas. Aeropuertos como Madrid-Barajas y el Humberto Delgado de Lisboa sufrieron interrupciones que afectaron a miles de pasajeros, operando con sistemas de respaldo. El Parlamento en Madrid cerró. Puertos como el de Barcelona también vieron afectada su actividad inicialmente, aunque la retomaron hoy. Para mitigar el impacto, Renfe anunció la gratuidad de los billetes en toda la red de Cercanías para el lunes y martes, y ayuntamientos como el de Madrid ofrecieron transporte público gratuito (todos los autobuses de la EMT). El metro de Madrid reinició su servicio a las 8:00h del martes en toda la red excepto la línea 7A, circulando el 80% de los trenes de una hora punta normal. El metro de Barcelona restableció el servicio en la línea 11.
- Telecomunicaciones: El apagón provocó el colapso de las redes de telefonía móvil y datos al agotarse las baterías de respaldo, afectando a compañías como Movistar y Orange. La desconexión digital fue generalizada, dificultando incluso las comunicaciones de emergencia. Muchas zonas reportaban aún problemas de conexión móvil y a internet a primera hora del martes. Vodafone recomendó reiniciar el router periódicamente a quienes seguían sin servicio.
- Sanidad: Hospitales y centros de salud activaron generadores de emergencia, priorizando áreas críticas como UCI y quirófanos. Aunque se evitó una tragedia sanitaria, la atención primaria y las operaciones programadas quedaron suspendidas. Madrid pidió donaciones urgentes de sangre.
- Educación y comercio: Colegios y universidades continuaron actividades mientras fue posible, aunque muchas instituciones decidieron adelantar el cierre. En algunas comunidades como Galicia y Castilla-La Mancha se suspendió la actividad lectiva para el martes. Supermercados y comercios cerraron sus puertas por falta de electricidad y sistemas de seguridad, evitando mayores incidentes. Las gasolineras también dejaron de funcionar. La falta de conectividad llevó a personas a buscar radios a pilas, que se agotaron en algunos comercios.
- Justicia: El Consejo General del Poder Judicial acordó la suspensión de los plazos judiciales en toda España para los días 28 y 29 de abril. La justicia retoma la normalidad hoy en Andalucía.
Respuesta oficial: investigaciones y protocolos de emergencia
Red Eléctrica de España y su homóloga portuguesa (REN) activaron protocolos de restauración en coordinación con las principales compañías eléctricas. El Gobierno español instaló un gabinete de crisis en La Moncloa y movilizó servicios de emergencia y fuerzas policiales para gestionar el tráfico y prevenir incidentes. La tercera vicepresidenta del Gobierno, Sara Aagesen, supervisó personalmente las operaciones desde el centro de control de REE y se mantuvo allí durante la noche. El Ministerio del Interior pidió calma a la población y recomendó un uso prudente del 112, que recibió el doble de llamadas de lo habitual en algunas regiones. Se recibió energía de Francia y Marruecos para ayudar a restaurar el suministro. El Ejército fue movilizado para distribuir generadores y otros materiales en las zonas más afectadas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló con el secretario general de la OTAN y los máximos responsables de las instituciones europeas sobre el incidente.
Causas bajo investigación: ¿fallo técnico o ciberataque?
Aunque las causas oficiales aún no han sido confirmadas, las primeras hipótesis apuntan a un fallo técnico grave en la red de transporte eléctrico interconectada europea o a una «oscilación muy fuerte del flujo de potencia de redes, por causas desconocidas», según el Operador del Sistema. Inicialmente, el CNI detectó la posibilidad de que el apagón pudiera ser consecuencia de un ciberataque, pero Red Eléctrica ha descartado de manera preliminar esta hipótesis tras analizar sus sistemas de control, afirmando que «no ha habido ningún tipo de intrusión en el sistema de control de Red Eléctrica». Se baraja también la posibilidad de que un exceso de energías renovables pudiera haber provocado «incidentes en el suministro», algo sobre lo que Redeia y la CNMC ya habían avisado. Históricamente, eventos similares han tenido su origen en problemas de estabilidad de la red europea, como sucedió en el apagón de 2006 provocado por una desconexión en Alemania.
Consecuencias económicas y sociales: un costo incalculable
Las pérdidas económicas de esta jornada aún no han sido cuantificadas, pero se anticipan importantes afectaciones en los sectores industrial, comercial y turístico. Eventos como el Mutua Madrid Open de tenis tuvieron que suspender sus actividades, y miles de comercios y fábricas interrumpieron sus operaciones, aumentando la presión económica en un momento ya frágil para la región. Se estima que el apagón podría suponer pérdidas superiores a los 44.211 millones de euros para la economía.
Además, el caos circulatorio, los problemas en la comunicación y la paralización de servicios básicos demostraron una vez más la extrema dependencia moderna de un suministro eléctrico fiable. Personas pasaron la noche en estaciones de tren y pabellones deportivos al quedar varadas. La DGT informó de dificultades en el tráfico de salida de Madrid hoy debido a un accidente.
Reflexión final: una llamada de atención para Europa
El apagón del 28 de abril de 2025 quedará grabado en la memoria colectiva como un recordatorio brutal de la fragilidad de las infraestructuras modernas. Más allá de la reposición del servicio eléctrico, este evento debe ser un punto de inflexión para reforzar la resiliencia de la red energética, mejorar los protocolos de emergencia y fortalecer la ciberseguridad ante amenazas que, en un mundo hiperconectado, ya no son meras hipótesis. La experiencia subraya la importancia estratégica de garantizar un suministro eléctrico estable y seguro.
Canarias, aunque no sufrió cortes, observa desde su posición insular cómo el desafío energético de Europa es, hoy más que nunca, una prioridad estratégica.