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La huelga divide al sector en plena Semana Santa: acuerdo en Las Palmas, tensión máxima en Tenerife
CANARIAS EN PORTADA | Santa Cruz de Tenerife / Las Palmas de Gran Canaria
Nuestras Islas Canarias, cuyo corazón económico late al ritmo del turismo, viven horas de máxima tensión laboral. La convocatoria de una huelga en el sector clave de la hostelería, fijada para este Jueves y Viernes Santo, 17 y 18 de abril, amenaza con sacudir uno de los periodos de mayor afluencia y negocio del año. Lo que empezó como un frente unido en todo el Archipiélago se ha roto, dejando un panorama de dos velocidades: mientras la provincia de Las Palmas respira aliviada tras un acuerdo de última hora, la incertidumbre y el pulso se mantienen al rojo vivo en Santa Cruz de Tenerife, donde sindicatos y patronales siguen sin encontrar el camino del entendimiento.
Este conflicto, que evidencia las costuras entre la bonanza turística que pregonan las cifras y las condiciones reales de quienes la hacen posible día a día, se centra en reclamaciones salariales y mejoras laborales que los representantes de los trabajadores consideran largamente ignoradas. La elección de la Semana Santa para el órdago de la huelga es una clara estrategia sindical para elevar la presión sobre las empresas hoteleras en días de máxima ocupación, buscando forzar una respuesta a sus demandas. Una paralización generalizada en estas fechas críticas podría suponer un duro golpe económico y un arañazo a la imagen turística de Canarias.
Las Palmas salva la Semana Santa, Tenerife en vilo
La buena noticia saltaba el pasado fin de semana en la provincia oriental. La Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT) y los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, lograban cerrar un pacto que desconvocaba la huelga en Las Palmas. Sobre la mesa: una paga extra de 650 euros y una subida salarial total del 9% en doce meses (un 5% este 2025 -sumando un 2,75% al 2,25% ya firmado- y un 4% en 2026).
El acuerdo incluye también avances en materia laboral, como la instalación progresiva de camas elevables desde 2026 y pluses por turnos partidos con descansos cortos. Un pacto que la patronal de Las Palmas no dudó en calificar como “un 13% mejor que los del resto del país” y que el propio Gobierno de Canarias ha señalado como un “camino justo”.
Pero muy distinta es la realidad en la provincia vecina. En Santa Cruz de Tenerife, la convocatoria de huelga sigue firme. Los sindicatos de la Mesa de Hostelería tinerfeña, con la Federación Sindical Canaria (FSC) entre sus integrantes más visibles, tachan de “insuficientes” las propuestas de las patronales Ashotel y AERO.
Su argumento principal es que las ofertas no permiten recuperar el poder adquisitivo perdido por la inflación y quedan por debajo de lo logrado en Las Palmas. La reunión mantenida ayer lunes entre las partes concluyó sin fumata blanca, aunque con algún tímido avance reconocido. Todas las miradas están puestas ahora en la asamblea sindical de hoy martes, 15 de abril, en Adeje, a la espera de una nueva oferta empresarial que podría desactivar el conflicto o abocarlo definitivamente a la huelga.
Salarios y condiciones: las claves del desencuentro tinerfeño
El nudo gordiano en Tenerife está en el porcentaje de subida salarial. Los sindicatos empezaron pidiendo un 7,45% y, en un gesto negociador, bajaron al 6,25%. La oferta de Ashotel se planta en un 4%, si bien su presidente, Jorge Marichal, insiste en que la aplicación retroactiva desde enero la acerca al 5%.
Marichal, además, recuerda que hay un convenio vigente y que no tendrían obligación de negociar más allá, aunque admite la merma en el bolsillo de los trabajadores. Los sindicatos tinerfeños, en cambio, reclaman subidas que compensen años de congelación y que estén ligadas a los beneficios de un sector que consideran en plena forma.
Pero no todo es salario. Las denuncias sobre la excesiva carga de trabajo, especialmente para las camareras de piso –muchas con problemas de salud derivados, según los sindicatos–, por la falta crónica de personal, resuenan con fuerza. Mejoras en los horarios, en salud laboral (como las camas elevables) y un freno a la temporalidad son también parte fundamental de las reivindicaciones.
Los empresarios, por su parte, alertan del impacto millonario que tendrían las demandas sindicales, hablando de “cientos de millones de euros” y advirtiendo de riesgos para la viabilidad de empresas y puestos de trabajo. Aun así, han aceptado sentarse a negociar la subida para 2025, aunque sin querer reabrir todo el convenio colectivo.
El recuerdo de 1978 y la amenaza al turismo
La tensión actual trae a la memoria la histórica huelga general de hostelería de diciembre de 1978. Aquella lucha, también por salarios y condiciones dignas en pleno desarrollo turístico, marcó un antes y un después logrando mejoras sustanciales.
Hoy, aunque las demandas de fondo sobre el reparto justo de la riqueza turística son similares, el contexto es diferente: una alta rentabilidad post-pandemia y una llamativa división provincial.
La amenaza de una huelga en Tenerife, sin servicios mínimos anunciados por los sindicatos, preocupa, y mucho, al sector turístico en plena temporada alta. Aunque no constan cancelaciones masivas, la incertidumbre es un hecho. Los hoteleros, conscientes del riesgo, ya se han dirigido a los turistas para informarles y pedir comprensión ante posibles incidencias.
Mediación y horas decisivas
El Gobierno de Canarias, con la consejera Jessica León al frente, ha intentado mediar, viendo con buenos ojos el ejemplo de Las Palmas como vía de solución.
Las próximas horas son, por tanto, cruciales. O la patronal tinerfeña presenta hoy una oferta que convenza a los sindicatos en su asamblea, desactivando el paro, o la provincia occidental se enfrentará este Jueves y Viernes Santo a una huelga de consecuencias difíciles de prever para hoteles y turistas.
Incluso si se salva la Semana Santa, la sensación es que los problemas de fondo sobre salarios y condiciones en la hostelería canaria seguirán latentes, amenazando con nuevos conflictos si no se abordan con profundidad.
Canarias contiene la respiración. El desenlace de este pulso determinará no solo la paz laboral de estos días festivos, sino también el equilibrio futuro de un sector vital para el Archipiélago.