El ecoturismo es una actividad turística que se lleva a cabo sin alterar el equilibrio del medio ambiente local y que evita de todas las maneras los daños a los ecosistemas autóctonos. Se trata, de alguna manera, de compatibilizar una industria turística, con muchos límites, y la ecología y las actividades de conservación medioambiental.
Pilares del Ecoturismo. El ecoturismo está vinculado a un sentido de la ética y de la sostenibilidad que conlleva prácticas altruistas. La idea no es viajar para disfrutar de una forma egoísta, sino que se trata, también, de compartir el bienestar y la “ganancia” con las comunidades locales. No solamente hay que respetar el ecosistema. Si no intentar de paso que la población vernácula no necesite poner en peligro la Naturaleza para complacernos.
El turismo ecológico también busca incentivar el desarrollo sostenible (es decir, el crecimiento actual que no dañe las posibilidades futuras). Enrique Arriols, ‘Padre del Ecoturismo’ se refiere a ese punto de esta forma. “La Sociedad Internacional de Ecoturismo ha definido el ecoturismo más auténtico como aquel que cumple con ciertos principios”.
Principios del turismo ecológico
- Reducir al mínimo los impactos negativos, tanto para el medio ambiente, como para la comunidad.
- Construir respeto y conciencia, tanto ambiental como cultural.
- Desarrollar experiencias positivas, que lo sean tanto para los turistas como para la población local.
- Producir beneficios financieros directos para la conservación del lugar.
- Garantizar la obtención de recursos financieros.
- Promover la participación en las decisiones comunitarias.
- Favorecer la sensibilidad hacia el clima, tanto político como ambiental y social, de los sitios que se visitan.
- Apoyar tanto los derechos humanos universales, como las leyes y normativas laborales del lugar.
Compatibilidades
El ecoturismo convive en el presente con otras tendencias. Por ejemplo, algunas de ellas son el turismo gastronómico, el turismo LGTBIQ, el turismo para singles, el turismo woman/only, el turismo científico, el de deporte, el turismo de ferias y salones, el turismo cultural, el turismo arqueológico…
Por suerte, algunas de estas tendencias que viven y conviven con el ecoturismo son muy cercanas. El ecoturismo gastronómico y el enológico se integran perfectamente en el turismo sostenible cuando el viajero busca fincas, restaurantes y costumbres realmente tradicionales. Y no solo las ‘cata’, sino que a veces, hasta las incorpora.
Igualmente, el turismo cultural asume como suyos los axiomas del ecoturismo cuando se viaja a un determinado sitio de cualquier lugar del mundo para conocer, por ejemplo, las músicas autóctonas. Porque si el objetivo de la visita es positivo y se cuidan los detalles en cuanto a la sostenibilidad, todo viaje puede integrar el conjunto del turismo sostenible y ético.