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Con la banda holandesa Cryptosis como cabeza de cartel y bandas locales de prestigio, el festival se consolida como un referente del Metal.
Como cada año, el primer sábado de octubre, todos los amantes del metal se citaron en el polvorín de Taco para asistir a la XVI Edición del Taco Suena Rock Fest donde esta vez, se apostaba fuerte con bandas locales de renombre y la visita de una célebre banda internacional.
Sobre las 6 de la tarde se abrieron las puertas del Polvorín de Taco para dar inicio a la jornada, con expectativa, porque esta vez el cartel era brutal.




La presentadora Soledad Fernández Muñoz dio la bienvenida a un público que ya en sus inicios era copioso y seguidamente dedicó esta XVI edición a Suso, un colaborador del festival recientemente fallecido.
La encargada de abrir la jornada fue `Búfalo Blanco´, banda de Metal ochentero, peleón y callejero creada hace 35 años y que decidió volver a los escenarios para interpretar su crítica al sistema que no ha cambiado nada desde entonces. Su intención era, con los temas que ofrecieron a la concurrencia, despertar de una forma metafórica, contado como un cuento, a aquel joven revolucionario que todos llevamos dentro y que lo tenemos un poco olvidado. ¡ Y lo lograron!
A continuación `Overture´, una banda de Metal con base en Tenerife y Londres influenciada por el Metal Core y el Hardcore. Con un sonido y juventud arrolladora, esta formación integrada por el vocalista Sergio González ‘Fractvre’, los guitarristas Jorge Benpau y Azahar Acosta, el bajista Alfred Marrero y el batería Javier Acosta; apuestan por un sonido que combina agresividad y melodía, con una clara intención de construir un proyecto sólido en la industria. Mas allá de lo musical, Overture cuida especialmente su identidad visual, desarrollando de forma constante contenido audiovisual de alta calidad en videoclips, redes sociales y directos, como una extensión de su propuesta artística.
La tercera banda `The Void´ sorprendió a todos con su estética oscura de capas negras con capucha que desvelaba su intención: ellos no subieron al escenario a tocar… fueron a invocar. Desde las profundidades de Las Palmas de Gran Canaria `The Void´ colmó los oídos y las mentes de los espectadores de Black/Death, Metal Sinfónico, Horror Cósmico y atmósferas nacidas de los abismos del mismísimo Howard Phillips Lovecraft. Inquietante, mágico, lóbrego y espectacular.
Seguidamente, les tocó el turno a los anfitriones, porque sí, queridos lectores, el Taco Suena Rock Fest no sería el festival de renombre que es sin ellos, sobre todo por el esfuerzo y amor que le dedica su bajista Iván Bonilla.
`Doctor Yao´ fue recibido con una aclamación que movió los cimientos del Polvorín de Taco como si fuera un movimiento telúrico. Una banda que gusta mucho al público porque su música es una poderosa amalgama de Hard Rock y Metal Alternativo caracterizada por riffs de guitarra contundentes, ritmos frenéticos y letras profundas que exploran temas universales como el amor, la pérdida, la lucha interior y la sociedad actual. Su sonido se distingue por su energía cruda y su capacidad para mantener a la audiencia cautivada. En esta formación acompañan al ya nombrado Iván Bonilla, Martín Andreoli a la guitarra y Mario Marques Ferreira en batería
El cierre llegó de la mano de `Cryptosis´.
En una escena metalera rebosante de talento, los pesos pesados holandeses destacaron como un diamante brillante desde el principio. Comenzaron su reinado de terror cerebral en 2020, y en tan sólo 6 años este trío de poder metalero tan distintivo e inventivo, llegaron al Taco Suena Rock Fest y sacudieron las tablas del escenario.
Un ciclón furioso de metal extremo altamente evolucionado, mostraron la visión distópica de la banda, presentando el sonido estimulante de tres ingeniosos virtuosos: Frank al bajo, Marco en batería y Laurens a la voz y guitarra.






Manteniéndose orgullosamente al margen de las tendencias predominantes lo dieron todo sin miramientos, conectando con la audiencia y conquistándola con su maestría musical y su destreza sobre el escenario.
Cuando la última nota se perdió en la fría brisa de la noche lagunera, el silencio fue… casi doloroso.
¡Larga Vida al Heavy Metal!