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Canariasenportada.com / Santa Cruz de Tenerife
Bajo el lema “Canarias tiene un límite”, las islas vivieron su tercera gran movilización en un año, con protestas simultáneas en todo el archipiélago y varias ciudades del exterior. Exigen un nuevo modelo económico, mayor protección ambiental y justicia para los trabajadores del sector turístico.
Las calles de Canarias volvieron a llenarse este domingo 18 de mayo, en una movilización masiva sin precedentes recientes que volvió a poner en el centro del debate la sostenibilidad del modelo turístico y económico del archipiélago. Bajo el lema “Canarias tiene un límite”, la ciudadanía exigió acciones urgentes frente a la masificación turística, la crisis de la vivienda, el deterioro ambiental y las condiciones laborales en el sector que mueve el 36% del PIB insular
Los convocantes cifraron en más de 90.000 personas la asistencia solo en Santa Cruz de Tenerife, mientras que la Delegación del Gobierno redujo el total en las islas a 23.190 manifestantes. Sea cual sea la cifra real, lo que quedó claro es que el malestar social ha alcanzado una nueva dimensión.
Una protesta transversal y descentralizada
Desde la plaza Weyler de Santa Cruz de Tenerife hasta el paseo de Las Canteras en Las Palmas, pasando por núcleos más pequeños como El Hierro o La Gomera, la protesta se replicó en todas las islas, así como en ciudades del exterior como Madrid, Barcelona, Valencia, Berlín o Bilbao. Las demandas, aunque diversas, coincidieron en una misma premisa: el actual modelo de crecimiento ilimitado es insostenible.
Pancartas con mensajes como “Ecotasa ya”, “La biodiversidad también tiene un límite” o “No a los vertidos” convivieron con representaciones simbólicas y culturales, incluyendo papagüevos de políticos regionales, imágenes del artista César Manrique y sonidos de chácaras y tambores. Todo en una atmósfera de reivindicación, pero también de identidad canaria.
Reivindicaciones clave: ecotasa, vivienda y freno a los macroproyectos
Entre las demandas más destacadas de la jornada figuraron la implantación de una tasa turística, una moratoria real sobre nuevos hoteles y viviendas vacacionales, una ley de residencia que limite el acceso a la propiedad a no residentes, y la paralización de macroproyectos urbanísticos en zonas protegidas como El Puertito de Adeje o La Tejita, en Tenerife.
“No se puede seguir creciendo a costa del territorio y del pueblo canario”, declaró Rubén Pérez, portavoz de Salvar La Tejita, quien pidió la compra pública de los terrenos amenazados por desarrollos turísticos.
En Fuerteventura, la emergencia hídrica y la ocupación del parque residencial por vivienda vacacional centraron la protesta, mientras que en La Palma se volvió a reclamar atención a la emergencia habitacional postvolcán y la protección del entorno natural del Riachuelo.
La presión sindical también toma protagonismo
Junto al clamor ambiental y ciudadano, los sindicatos hicieron oír su voz. La Federación Sindical Canaria (Sindicalistas de Base) denunció que el reparto de la riqueza turística es profundamente desigual, con más de 170.000 trabajadores del sector soportando condiciones laborales precarias. Reclaman mejoras salariales, infraestructura social, y una política de movilidad y vivienda asequible que responda a las necesidades reales de la población.
Mañana lunes, los sindicatos que integran la Mesa Sindical de Hostelería se reúnen con las patronales Ashotel y Aero en Santa Cruz, tras el éxito de la huelga de Semana Santa. Esperan iniciar un proceso de negociación que estabilice un sector que generó más de 21.000 millones de euros en 2024, pero que, según denuncian, deja en la pobreza al 34% de los residentes canarios.
Una nueva etapa de movilización
Noelia Sánchez, portavoz de Ben Magec – Ecologistas en Acción, anunció que el movimiento entra ahora en una “fase de acción más directa”, señalando a quienes, desde las instituciones o el sector empresarial, siguen ignorando el clamor popular. Las próximas semanas podrían marcar un punto de inflexión en la relación entre sociedad civil y poder político en el archipiélago.
Las manifestaciones del 18 de mayo son la tercera gran movilización desde abril de 2024, y confirman que la ciudadanía canaria está decidida a defender su territorio, su cultura y su futuro frente a los excesos del turismo masivo y la especulación.