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Empresarios del sector hotelero critican la huelga del personal de hostelería en Tenerife y advierten sobre fracturas internas, costes judiciales y el impacto en la imagen del turismo, mientras los trabajadores reclaman dignidad y mejoras estructurales.
Canariasenportada.com
El choque entre empresarios y trabajadores del sector turístico ha quedado al descubierto en uno de los momentos más delicados del año. La reciente huelga general convocada por el personal de hostelería ha provocado un duro revés para la patronal tinerfeña, que ha salido al paso expresando su “profundo malestar” por la ruptura del preacuerdo alcanzado con la mediación del Gobierno autonómico.
Desde Ashotel, la principal patronal hotelera de Tenerife, se sostiene que la propuesta presentada contenía “mejoras razonables” para el colectivo, entre ellas un aumento salarial del 6%, cláusulas de mantenimiento del poder adquisitivo y mejoras ergonómicas, como camas elevables para las camareras de piso. También se planteó un proyecto piloto sobre la antigüedad, aunque el tema sigue judicializado.
Sin embargo, el rechazo de los sindicatos ha encendido los ánimos. El gerente de la patronal comparó la situación con un partido que se juega “en los últimos minutos”, dando a entender que no hay margen para nuevas concesiones. Más aún, alertó sobre una posible fragmentación dentro del propio colectivo laboral, señalando que algunas asambleas no lograron consensos para secundar la huelga, y advirtió sobre el “grave daño reputacional” que podría sufrir el destino turístico en plena Semana Santa.
Ashotel ha puesto también sobre la mesa problemas estructurales que considera urgentes, como el absentismo laboral —atribuido en parte a la distancia entre zonas turísticas y residenciales— y los crecientes costes derivados de litigios laborales. Además, ha insistido en que la huelga se está produciendo en el marco de un convenio colectivo aún vigente, lo que, en su visión, desvirtúa el fondo de las reivindicaciones.
En un tono defensivo, la patronal ha respondido a las críticas sobre diferencias salariales entre provincias, asegurando que “no todos los hoteles son iguales ni enfrentan las mismas realidades”. La gestión de un establecimiento en primera línea de playa con alta ocupación, dicen, no es comparable con la de otro en una zona con menor demanda.
Mientras tanto, la huelga ha servido como altavoz de un profundo malestar entre quienes, desde cocinas, lavanderías y habitaciones, sostienen a diario la principal fuente de riqueza de Canarias. La brecha entre trabajadores y empresarios crece, y con ella la urgencia de redefinir el valor real del empleo en un modelo económico que sigue dependiendo de su gente, pero que no siempre los pone en el centro.
El pulso está echado. La pregunta es quién cederá primero, y a qué coste.