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Manuel Fitas, portavoz de Sindicalistas de Base, advierte a las patronales tras una huelga con amplio seguimiento y miles de manifestantes que exigen mejoras salariales en el principal motor económico de Canarias
Canariasenportada.com / Costa Adeje, Tenerife
Unas 5.000 personas han salido este viernes a las calles del sur de Tenerife en el segundo y último día de huelga convocado por los trabajadores del sector turístico en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. La manifestación recorrió los principales puntos hoteleros de Costa Adeje y Playa de Las Américas, en un ambiente entre festivo y combativo, con mensajes claros: más justicia salarial y dignidad laboral en una industria que bate récords de visitantes y recaudación.
Los trabajadores de hostelería y alojamientos turísticos han alzado la voz ante lo que consideran una situación insostenible: sueldos congelados o insuficientes mientras los beneficios empresariales y el flujo de turistas siguen al alza. La huelga ha tenido, según los sindicatos, un seguimiento del 70 %, reflejando el descontento de una plantilla clave para el motor económico del archipiélago.
Durante el recorrido, los manifestantes entregaron folletos en inglés a los turistas, explicando sus reivindicaciones. Muchos visitantes, entre la sorpresa y la simpatía, se detuvieron a grabar, hacer fotos e incluso aplaudir. Algunos llegaron a ondear banderas sindicales que les ofrecieron los propios trabajadores.

“Los trabajadores están hartos y así se lo están haciendo saber al sector y también a los turistas”, explicaron desde la organización.
Pero fue Manuel Fitas, portavoz del sindicato Sindicalistas de Base, quien marcó el tono más contundente de la jornada:
“Si la patronal no reacciona ante el éxito de esta movilización, convocaremos una huelga indefinida. Este sector no puede sostenerse a costa de quienes lo hacen funcionar”, advirtió Fitas, que denunció la falta de voluntad de las patronales turística y hotelera para llegar a acuerdos dignos.

La manifestación, que finalizó entre aplausos en Playa de Las Américas, reflejó un sentir común entre los empleados del sector: orgullo por su trabajo, cansancio por su situación y determinación por cambiarla. Desde dentro de los hoteles, algunos compañeros saludaban a la marcha mientras los turistas disfrutaban de las piscinas. Dos realidades paralelas que se cruzaron este viernes en el corazón de la industria turística canaria.
Para los sindicatos, esta huelga no es un fin, sino un aviso. Y si las patronales no se sientan a negociar con propuestas serias, la protesta podría intensificarse en las próximas semanas.